viernes, 28 de octubre de 2016

Sé que eres diferente a todos, sé que eres sincero, eres sincero y sobre todo eres trasparente, no tienes dobleces ni sombras, contigo me siento segura, sé que contigo no cabe la duda de la traición; sabes escuchar y no pierdes la calma, escuchas y cuando hablas tus palabras parece que complementan mis pensamientos, cuando estoy contigo también puedo percibir tu ternura, tu suave empatía y eres capaz de sacarme la sonrisa, incluso la carcajada en los momentos más graves pero también percibo en ti sensibilidad creativa y aunque no digas nada y te quedes callado tus silencios hablan con tu mirada. Por esto, por todo esto, sé que te tendré siempre que lo necesite, sé que estarás a mi lado cuando quiera un confidente, un espíritu cómplice…

-Entonces, alzando la vista hacia la mirada de su acompañante pronunció la palabra más temida, la palabra que te hace esclavo para siempre de un anhelo que nunca vas a alcanzar-

…Amigo, amigo, sé que serás para mí siempre mi mejor amigo.

-Él tragó saliva y alzó la mirada para que no se viera que sus ojos se habían cristalizado, contuvo el primer quiebro de voz y con una sonrisa que rasgó sus comisuras contestó sin mirarla directamente- claro mi niña, claro que sí, sabes que siempre estaré aquí, la amistad es el sentimiento más puro y sincero que se puede tener hacia alguien –se engañó- y al llegar al portal se despidieron, dos besos, y a un “hablamos pronto” siguió un “cuando tú quieras, ya sabes donde estoy”.

Mientras ella subía las escaleras con gesto despreocupado, él se perdía en la niebla…


El viajero despertó con un suspiro que comunicó su espíritu con un pasado que para él es un presente continuo, la sábana estaba empapada y el olor ácido del sudor provocado por la fiebre y los vapores del licor ingerido antes de caer rendido al sueño inundaba la destartalada alcoba en donde no recuerda como acabó. El viajero se había prometido que nunca volvería a llorar después de soñar con ella, después de despertar de este sueño que se repetía tantas veces; pero todo el mundo sabe que muchas promesas se hacen para romperlas…

sábado, 13 de febrero de 2016

Querido hijo que nunca tuve:
Ahora que llego al final de mis sueños y sé que nunca te podré abrazar, ahora que mis párpados cada vez pesan más pero duermen menos, quería decirte lo mucho que te quiero, todo lo que te echo de menos y más aún ahora que las soledades se vuelven sombras, que los pasillos de alargan y los espejos me devuelven una mueca de mi cara.
A ti, que nunca tendré la ocasión de verte la cara y saber si te pareces más a mi o a la madre que nunca existió te digo que nunca cometas mis torpezas, que seas valiente y no cedas tus sueños a tus miedos, que aunque te tiemble el alma mantengas alta la cabeza y serena la mirada, a ti te lo digo ahora que para mi ya es tarde. Que aunque el hielo de la vida te traspase el corazón nunca dejes de iluminar con tu sonrisa la penumbra de las calles. Quiero que sepas que la ilusión casi nunca llama a tu puerta y que hay que salir a buscarla, pero también descubrirás que existe y que vale la pena luchar por ella. Hijo mio, encontrarás personas malas que helarán tu alma pero descubrirás el calor de otras que habitarán en tu corazón por siempre, nunca te cierres en las mazmorras de tu espíritu y respira la vida intensamente.
Querido hijo que nunca tuve, ahora ya me despido y me quedo aquí solo de nuevo, abrazando al aire y respirando este sueño roto.